La noche en que el infierno no tenía flamas, sólo crepitaba muy bajo.
La noche en que nadie lloró, y todos mirábamos esperando llover al cielo.
La noche en que se habló mientras inocencias rondaban por los pies.
La noche en que todos tenían miles de mariposas en la cabeza.
Y en una de las cuatro cabezas, los planes no se detuvieron.
Parecía cada uno de ellos sólo pensaba en si mimo.. y había resultado mejor que nunca.
La noche en que no sabíamos que se engendraba dentro de nuestros estómagos y no importaba; porque pesaba tanto la noche, que nos tumbamos en el primer lecho para descansar.
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